sábado, marzo 13, 2010

Efecto mareo


Los profetas

que mientras

bailan van

bajando

desde

la inmaculada

luna

al mundo

certifican

(vía Internet,

claro está)

sus visiones

cargadas hasta

el paroxismo

de desastres

de agonía

desalmada

de muertes

y pasiones

que se estrellan

entre sí

como estuco

compuesto

de resquebra

ajados

trozos.


Los movimientos

se hicieron

perpetuos

en las mentes

de quienes,

paraísos de dolor

para la naturaleza

indiferente,

callaron

y cayeron

al igual

que el suelo

como lo hizo

con el

inoperante miedo

cuyo espíritu

los medios

pregonan

como sangrienta

lucha de bandera.


La información

hecha de

asqueroso lucro

adornada con

ofertas

hechas por

indeseables brujos

se derramó desde

ojales predecibles

para venir a

confirmar que

ni las heridas

ni las llagas

ni siquiera

en estos casos

los estigmas

son suficientes

para convertirse

en estridentes

armas mortales.


Y así

llegó el mañana

pateó al ayer

invitó al presente

y juntos

hicieron una ingente

fiesta neuronal

que más que

una celebración

fue un monstruo

que como Mercedes

nos dijo alguna vez

se hizo grande

y pisó fuerte.


Hoy

hoy no

hoy no

se nos debe

olvidar

que pisar una vez

y otra más

significa caminar

sobre

lo que somos

y en lo que

nos hemos convertido

de un inocente día

a la siguiente

y sombría noche


Porque deslumbrar

a lo inesperado

porque encandilar

a la destrucción

porque marginar

a los hipotéticos

e imposibles

derrumbes

reales o

imaginarios

es el fruto

de nuestra vendimia

que más que penas

que más que sañas

que más que rabias

es una fuerza

es una furia

es una fortaleza

de verdad.

martes, enero 19, 2010

Tristeza de sensación


No hay nada más triste que ver cómo una señora es recostada lentamente en estas máquinas de lavado de las peluquerías para que su propio hijo le arregle ínfimamente el poco pelo que le va quedando, y que éste mismo, antes y después de la ardua y penosa tarea, y aplastado por una mansión de obligaciones que lo hunden hasta las antípodas de sí mismo, busque y rebusque desesperadamente los restos de su padre para enterrarlos dignamente luego del aviso burocrático del vencimiento de la póliza del metro cuadrado que le fue asignado al azar, hace veinte años.
Un hombre muerto que nunca recibió laureles y quien prontamente va a ser incinerado en un periplo de los últimos huesos al fuego trae al corazón mental una especie de tristeza de sensación indescriptible, que no da paso a nada más que otra sensación de olvido de la sensación anterior, como los pelos que inocentes e insufribles caen en la maquinita que recobra las bellezas perdidas en el agua con shampoo.
Una tristeza de sensación, en fin, no es una sensación de tristeza. Es de escritura y alma inversa y más emocional que racionalmente contemplativo. No se puede salvar como no se pueden salvar y esquivar las montañas más imponentes y altas. Está ahí y te ilumina en una alegría sin fin, receptáculo de una pena que bombardea la mente del corazón.

No puedes contra ella. No sigas intentándolo.

lunes, septiembre 07, 2009

When I was alone

When I was alone
In time
I created the inner law
Of being without exist.

Throwing far
The emotions
I discovered
Lot of things
Of myself.

Things like
Forgotten sensations
And the road
I want to keep.

Things like
The suffering
And the shots
To my mind
Because there’s nothing.

And
Of course
the certainly
Of knowing
This is so eternal.

When I was alone
In time
I fell sometimes
And almost permanently.

But I Wake up from the deep floor
With something new
To feel and know.
(Thanks to you for the cliché, Mr. floor!)

Things like
The potential
Ignorance
In the ways
To follow.

Things like
The leaving
Patience
Over the
Laughing valley.

When I was alone
In time
I was really alone
With time.

jueves, febrero 26, 2009

Sentir hasta resistir

Sentir hasta resistir es un nuevo concepto inventado furiosamente por azotados de remezones mentales para azotados de calambres del alma, quienes son curiosamente los mismos idiotas frente y contra los mismos idiotas.
Significa, por decir lo más en menos, sentir lo máximo humanamente posible y verterlo como agua en el recipiente de lo humanamente destruible. Tragar tragar tragar hasta vomitarse el maldito y pulverizado líquido de la cadena causal sobre la polera la remera lo que quiera que te compró tu ex novia en un día soleado de Abril, o quizás tal vez mañana dónde y cuándo sobre tu propia angustia desarticulada. Influyendo ésto de manera estrafalaria y sarcástica -y sin contemplaciones- en algo que transforma otro algo en un otro que simplemente no puedes sentir, pero que ¡sorpresa!, puedes resistir.
Gracias Charly por favor concedido, y por favor dejame dormir un poco Nito.

martes, octubre 14, 2008

Allo


Mi avión en llamas mi castillo inundado de vino del Rhin
mi ghetto de lirios negros mi oreja de cristal
mi roca rodando por el acantilado para aplastar al guarda rural
mi caracol de ópalo mi mosquito de aire
mi edredón de aves del paraíso mi cabellera de espuma negra
mi tumba agrietada mi lluvia de langostas rojas
mi isla voladora mi uva de turquesa
mi colisión de autos locos y prudentes mi arriate silvestre
mi pistilo de cardillo proyectado en mi ojo
mi bulbo de tulipán en el cerebro
mi gacela perdida en un cinema de los bulevares
mi cofrecillo de sol mi fruto de volcán
mi risa de estanque oculto donde se ahogan los profetas distraídos
mi inundación de casis mi mariposa de morilla
mi cascada azul como una ola de fondo que hace nacer la primavera
mi revólver de coral cuya boca me atrae como la boca de un pozo reverberante
helado como el espejo en que contemplas la huida de los colibríes de tu mirar
perdido en una exposición de lencería enmarcada de momias te amo

Benjamin Pérret.

viernes, agosto 22, 2008

Libertad de elección.

-¿Quieres nacer, vivir, sentir?- dijo él, mirándola fijamente a los ojos, como recomendándole con ellos que lo pensara bien antes de tomar tan importante decisión. Ella, después de meditarlo durante bastante tiempo, contestó que no quería, no deseaba hacer todo lo que él le ofrecía, que prefería seguir no siendo, pues para ella, como siempre tuvo claro, después del nacer, del vivir y del sentir, vendría el morir, y nacer para morir era como levantarse para caer.

Luego todo se volvió negro. Sintió encierro, un halo de luz le cubría el rostro y finalmente...llantos. Sus llantos.

sábado, abril 12, 2008

Neutralizablemente impenetrable.

Supongo que finalmente la contradicción es sólo una parte invariable de cada una de mis cosas.